Midnight clock

Pensé en sacarme el carnet de conducir. Lo consideré una opción viable como inversión laboral pim pam pum, bla bla bla, amol ya tu sabes. No sabía si hacerlo por el RACC y sus 850 destructivos juancas o por libre. En una de mis reflexiones de pared busqué lógica a los hechos y el ipad me vino la cabeza. Sintiéndome vejado por semejante intrusión de publicidad sináptica luché por apartar mi tercer ojo (el del chakra) de la nitidez factorial apple, pero no pude con el diseño.

Habiendo leido y probado un par de ellos recordé echar en falta varias implementaciones tales como cámara, usb, videollamada y  más. Luego pensé en Telefónica, pero os ahorrare el sangrado de nariz por ahora. Finalmente el concepto de marketing me provocó la diarrea mental y como después de la tormenta siempre viene la calma, empezaron las conclusiones.

Que levante la mano el que piense que apple podría haber lanzado su tableta con todo lo arriba mencionado y no mencionado. Como estoy solo la levantaré yo. Y recordando una llamada al servicio técnico de telefónica donde me informaron de que estaban aumentando el ancho de banda de subida (en este caso) en la zona. El concepto a cuenta gotas aplicado al mercado es la premisa del marketing de grandes empresas y no tan grandes. La mentalidad social del consumismo que todos vivimos se sustenta en la idea de la gotita de agua capulla. Señora comercial, ¿para cuanto da el cable del teléfono?. Yo empecé con una ancho de 512 kbps y actualmente tengo un 6 Mb reales. O telefónica contrata gnomos mágicos del buen rollo que te cambian los cables mientras duermes y te los ensucian un poquillo para dar el pego, o alguien me la pega con queso, y a vosotros también. Amable señorita del nuevo mundo, amplíeme el ancho al máximo o déjeme en paz con esas llamadas promocionales y encuestas de satisfacción personal.

Después de pensar en varios ejemplos más me centré en el yo que somos todos. Los usuarios. La mayoría de gente sabe estas cosas. El motivo por el que las nuevas tecnologías avanzan tan rápido es que ya existen. Todo lo que compraremos en un lapso de 15 o hasta 20 años, está inventado o se dispone de los recursos necesarios para su fabricación.

Así que hagamos un ensayo de cuatro lineas del consumismo (lo contrario del comunismo): La naturaleza autodestructiva del sistema solo lleva al fondo de una pared engarzada en estacas. La producción tan desmesurada lleva al fin de los recursos mundiales y a la “muerte” del planeta. Compramos sabiendo que en nueve meses tendremos una versión mejor del iphone, del ipad, de la próxima tarjeta gráfica. Compramos DVDs y hardware de almacenamiento sabiendo (parcial o completamente) que el streaming y cloud comptuting harán casi innecesarios esos periféricos. Nos hipotecamos por el próximo audi con blu-ray teniendo en cuenta que los siguientes incorporarán discos duros. Es en este momento donde entra la crisis social vinculada a la mentalidad actual.

El capitalismo y el consumismo son amigos íntimos, estudiaron en la Royal Academy of Fucking Business, fuman, beben y hablan de lo que hablarían un grupo de tíos salidos y guarros como cualquiera. El capitalismo nos obliga a mantenernos en el camino de consumismo para no ser marginados del camino de la evolución social.

-Ayer me follé a la constitución.

-¡Bah! No tiene mérito. A esa me la hago si quiero.

-Pero no veas que polvazo tiene.

-Si te follas a la iglesia te cae un razzmatazz gratis y un ballentine’s

-¡Ni de coña, esa tiene 2000 años!

En fin.

Al estar imbuídos y encerrados en esta predominante no podemos hacer nada frente a ello. Y es que para sustentar nuestra forma de vida hacen falta cambios para perpetuar el bucle. Cada X años el capitalismo tiene una crisis y cada vez se suceden con más rapidez. Una burbuja se hincha hasta el límite de la explosión y  llegado  ese punto el objetivo es reventarla a mano. De esta manera puede volver a inflarse en un círculo “infinito”. El mecanismo de explosión es humano y nunca natural, no son hechos fortuitos si no pensados hasta la saciedad para que las consecuencias no trasciendan más allá.

Hay que acabar con los efectos secundarios del sistema el máximo de tiempo posible. Hay que moverse y acabar con esto, algo contundente, capaz de redistribuir el mapa económico mundial, crear una estabilidad más o menos duradera y continuar como siempre. Hay que hacer temblar el mundo para acabar con la superpoblación, deudas externas, y adquirir nuevos superbeneficios. No bastará con otro Irak o Afganistán y teniendo en cuenta los 65 años de la última gran guerra, algo está por venir. Falta el escenario y el año. ¿Quizás el 2012? ¿Se conseguirían una serie de generaciones más sensibles a las supersticiones y por lo tanto más fáciles de controlar? ¿China, Europa, Rusia, África? ¿Será Irán el inicio de el conflicto mundial? Todo esto ya es hipótesis ligera, pero solo hace falta un tío con dos huevos para plantarle cara a los obuses del capitalismo y mandar todo esto a tomar por culo al más puro estilo Mad Max.

Con ese panorama, dudo que la DGT se vuelque en cuerpo y alma en la vigilancia de sus usuarios civiles motorizados lo que facilitaría la conducción sin carnet. O por lo menos será más fácil y económico (puede que incuso gratuito) examinarte.

Así que he decidido no sacarme por ahora el carnet de conducir y gastármelo en más vino.

Nos vemos en Mc Donalds.

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Ya no entiendo nada

La paradoja de Fermi y su hipótesis de la Tierra Especial me provoca derrames cerebrales masivos.

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Confesiones a un mueble

Tengo un amigo en el espejo.

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Nota mental llegado el caso:

Desgravarse el impuesto revolucionario como donativo voluntario.

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¡Desaparece!

Déjame en paz. Cuanto más respires más tardaré

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Hasta siempre

No hubo una muerte gloriosa con estandarte ondeante, ni una frase con gancho en contraportada de libro.

Hasta siempre comandante.

El Testamento – Paco Ibañez

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Y una botella de ron

A mi me lo vais a decir. Puede que me comiera los mocos en clase e hiciera muñequitos con ellos, que dibujase en la mesa o hiciese formas en la ventana con el vaho, todo eso y alguna cosilla más, pero el día que nos enseñaron las escusas resulta que estaba presente, despierto y con un lápiz en la mano. Cuando leo según que artículos vomitados por internet sobre declaraciones de intención y manifiestos de derechos fundamentales de internet, más que entrarme ganas de inventar un bandera mundial y colgármela en la habitación con la leyenda. “yo soy habitante del universo habido y por haber”, se me antoja petarle el goofie-globo al niño más cercano y no volver a dejar propina nunca más. Me jode bastante que internautas de domicilio se respalden con primas falacias y absurdas escusas a la hora de justificar sus fechorías en la red. Chorradas que insinúan la descarga como fuente necesaria para el cambio. En una cosa estamos de acuerdo, todos arrasamos con los verdes campos de información plantados en internet, nos revolcamos, contamos estrellas, arrancamos amapolas y de vez en cuando nos meamos para que crezcan un poquito más. La diferencia entre la gente que chupa del bote y yo es que moi es un poco más honrado. Cuando voy a una boda y me como los dos últimos canapés y luego me miran mal, me cayo la boca y voy a por el champán. Que quieres que te diga, esto es la guerra. Pero cuando en el banquete aprovecho la ausencia de los novios, que muy fantásticamente nos deleitan con un “pajaritos por aquí” en plena zona de baile, y me meto entre pecho y espalda su trozo de tarta, eso my friends es una vil traición. No voy y les digo, “habértela comido antes”, o, “dile al suegro que te la guarde mejor”.

Es cierto que vivimos en un mundo exponencial, todo avanza rápido, desde los ordenadores a cualquier chorrada que se te ocurra que tenga circuitos. No cabe duda de que el negocio está en la red, nosotros lo sabemos y por tanto ellos lo saben, es solo cuestión de tiempo, y no mucho os lo aseguro. De esta forma, la escusa del dinero, sucios tramposos, pronto os dejará en carne viva. Y cuando Chipiklander Agramenauer, que fervientemente había abogado por una nueva industria digitalizada con ceros y unos bailando polcas, se coma con patatas la nueva comercialización online, que desde luego no va a ser gratuita, ya veremos si decide hacerse una cuenta premium en sus paginas de productoras favoritas o si continuará metiendo mano en las bragas de la red para encontrar el premio gordo.

Y no me mal interpretéis yo también salgo de picos pardos por la red, pero mientras el panorama siga igual, todos seremos lo que somos: piratas, aunque por lo visto algunos a más honra.

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